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La importancia del consumo local para una mejor experiencia al hospedar (y hospedarte)

06 diciembre, 2021

Para empezar ¿qué es el consumo local? “…Podría entenderse como una nueva corriente socioeconómica que ha modificado por completo el comportamiento de los consumidores y del comercio, así como nuestra relación con el entorno natural del que vivimos. Se trata de un modelo de consumo responsable o consciente, contrario al consumismo, centrado en la satisfacción de aquello que es estrictamente necesario a fin de mejorar el bienestar de las generaciones presentes y futuras. Un modelo, por tanto, sostenible y en el que sí importan los posibles impactos ambientales y sociales derivados de la cadena de producción, transporte, distribución y consumo.” (https://www.ecologiaverde.com/consumo-local-que-es-y-su-importancia-3452.html)

Vivimos en una era en donde hay cada día mayor oferta y demanda, el mundo se siente cada vez más conectado con otras culturales y espacios, estamos en un momento de crecimiento y expansión… Y al mismo tiempo es inevitable darnos cuenta que estamos viviendo una era de grandes cambios en la naturaleza, en donde debemos ser más responsables en la manera que consumimos y ofrecemos ciertos servicios.

La demanda por el servicio de hospedaje cada día incrementa más y más, plataformas digitales de renta permiten que estos servicios se extiendan a lugares en todas partes del mundo ; tenemos la oportunidad de compartir nuestros espacios, así cómo descubrir y habitar nuevos lugares. Sin embargo es nuestra responsabilidad hacerlo de una manera consiente y no seguir alimentando dinámicas y sistemas que son insostenibles y alimentan la idea y el modo del saqueo… Como dicen por ahí, tierra solo hay una, es nuestro hogar y debemos cuidarla y respetarla; y si queremos descubrir y compartir todos los maravillosos lugares que alberga, tenemos que esmerarnos en este cuidado y respeto.

El apoyo al consumo local, por una parte como anfitriones nos permite extender y tejer redes de apoyo firmes y fuertes con la comunidad que nos rodea, para ofrecer una mejor calidad en nuestros servicios, por ejemplo el consumo alimenticio local y consumo cultural local. Nada como algo que fue sembrado y cosechado cerca de nuestras casas, que tiene un sabor fresco y mucho más rico. Ese sabor, esa comunidad, esa vivencia, podemos y habremos de compartirles a quienes visitan nuestros espacios.

Como turistas estamos acostumbrados a llegar a lugares nuevos y que ya este montada una dinámica que es especial para turistas, productos y vivencias que se venden como “únicos” pero que en realidad están basadas en ese sistema de consumo que permite que se reproduzcan a nivel global y se alimenten de tendencias, lo cual en realidad no lo hace único sino responde a una producción en cadena y a una lógica poco ética. Cuando tenemos la oportunidad de realmente tocar los tejidos locales, y de formar, aunque sea de manera efímera y superficial, parte de ellos, nuestros vivencias se vuelven mucho más ricas; porque como mencionaba anteriormente, la calidad de los productos y de las experiencias es mucho más basta; y no por sencilla o menos “adornada”, deja de ser profunda e incluso más sabrosa, pues se siente más real.

Conocer a un lugar por las redes que lo conforman y la gente que sostiene y habita ese espacio, nos permite comprender de manera más íntima y real esos lugares y nos da una sensación más verdadera y rica de lo que quizá, realmente son las experiencias “únicas”… y de igual forma, habitar esos lugares o bien tener una propiedad en ellos, involucrarnos con estos y apoyar a generar cada vez más redes de consumo local y justo, no solo nos permite alimentar y fortalecer estas redes, sino que nos incentiva a ofrecer mejores y más responsables experiencias y nos permite cuidar no solo de nuestro espacio y comunidad, sino de nuestro mundo; y esto a su vez, genera un impacto y una nueva red en quienes nos visitan y pasan la voz de lo importante de estas prácticas.

Escrito por Eva Luna